Acerca del Archivo Graciela Carnevale

Artista y docente, Graciela Carnevale (Marcos Juárez, 1942) participó del Grupo de Arte de Vanguardia de Rosario que emergió a fines de 1965 a raíz de unas primeras exposiciones colectivas. Entre ellas, se destacan “Rosario ’67” en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y “Estructuras Primarias II” curada por Jorge Glusberg en la Sociedad Hebraica Argentina. Esas experiencias darían lugar, entre 1967 y 1968, a un colectivo propiamente dicho, en el cual Carnevale se encargaría de la prensa, y por lo tanto, de reunir y organizar los registros de la actividad grupal. A partir de mediados de 1968, Carlos Militello colaboró como fotógrafo del grupo y registró las presentaciones del “Ciclo de Arte Experimental” organizado por ese colectivo, la campaña publicitaria relativa a “Tucumán Arde” y la muestra realizada en la CGT, entre otras actividades, conservando los negativos. Como integrante de ese colectivo, Graciela Carnevale participó en 1967/8 del “Ciclo de Arte Experimental” (impulsado junto a Osvaldo Mateo Boglione, Aldo Bortolotti, Rodolfo Elizalde, Eduardo Favario, “Tito” Fernández Bonina, Carlos Gatti, Emilio Ghiolioni, Martha Greiner, Lia Maisonnave, Rubén Naranjo, Norberto Puzzolo, Juan Pablo Renzi y Jaime Rippa[1]) y de “Tucumán Arde” (con parte de ese grupo de artistas rosarinos junto a otros de Buenos Aires e intelectuales de ambas ciudades).

Hacia mediados de 1972, Carnevale asistió al encuentro de Artistas del Cono Sur que tuvo lugar en Santiago de Chile y, en 1973, al Segundo Encuentro de Artistas Latinoamericanos en La Habana. Posteriormente a la disolución definitiva del grupo rosarino, hacia mediados de los setenta, Carnevale abandonó la producción plástica como gran parte de los integrantes. Para algunos de ellos esta decisión se acompañó de la integración en organizaciones político-militares, como fue el caso de Eduardo Favario quien se unió al Partido Revolucionario del Pueblo (PRT) y luego al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Tras la muerte de este artista en un enfrentamiento con el Ejército en 1975 en una zona cercana a Rosario, otros integrantes de aquel grupo se vieron forzados a instalarse en otra ciudad o a exiliarse en distintos países: Rubén Naranjo y Juan Pablo Renzi se refugiaron en Buenos Aires, Lía Maisonnave en México y José María Lavarello en España.

Graciela Carnevale fue docente, entre otras instituciones, de la Escuela de Arte de la Universidad Popular Constancio C. Vigil (1968-1976) y de su escuela primaria (1972-1974), así como profesora titular de la Escuela de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (1984 a 2008). En 1994 retomó la producción artística al momento que conformó el grupo Patrimoño con Aurelio García, Raúl D’Amelio, Sandra Martinez, Eladia Acevedo, Sabina Florio, Silvana Constantino (hoy Nicola Constantino) y Luján Castellani. En 2003, Carnevale y Mauro Machado fundaron “El Levante”, proyecto que proponía la creación de un espacio de reflexión crítica de la práctica artística contemporánea a partir de un taller de análisis y confrontación de obra, un programa de residencias e intercambios así como un espacio de muestras y debates. En los últimos años, la artista fue convocada a exponer parte de su archivo en diversas oportunidades y a organizar exposiciones de algunos participantes del grupo. Desde el año 2007, forma parte de la Red Conceptualismos del Sur, dentro de la cual participa de la actividad de sus nodos “archivos” y “publicaciones”.

El archivo que Carnevale construyó se compone de documentos escritos, diapositivas, fotografías, negativos, correspondencia, afiches, catálogos y publicaciones. Si bien su núcleo original es fundamentalmente de fines de los años sesenta y principios de los setenta, el archivo se enriquece y actualiza constantemente con materiales de sus nuevas participaciones en actividades y en los colectivos ya citados. Los fondos seleccionados para su puesta a disposición en “Archivos en uso” refieren al Grupo de Arte de Vanguardia de Rosario (entre ellos los documentos del “Ciclo de Arte Experimental de 1967/8” y de la experiencia de “Tucumán Arde”), así como los relativos a los Encuentros de artistas del Cono Sur (Chile, 1972), de Plástica Latinoamericana (Cuba, 1973). Se incluyeron también documentos sobre las experiencias del Frente de Artistas Antiimperialistas de Rosario (FADAR, 1972) y del Grupo de Contrainformación (1973). El archivo también cuenta con un conjunto de materiales hemerográficos y bibliográficos sobre el contexto sociopolítico y cultural desde 1960 a la actualidad, también disponible a consulta por solicitud personal. Asimismo, el archivo integra las sucesivas interpretaciones de las obras y documentos que dieron lugar a artículos en publicaciones y a variados libros, así como las derivas del propio archivo.

En 2008, en el marco de la exposición organizada en el Centro Cultural Parque de España de Rosario (CCPE) por dicha institución y la Red Conceptualismos del Sur, se elaboró un catálogo titulado Inventario. Archivo Graciela Carnevale 1965-1975. Ciertos avances en la organización y digitalización[2] de parte del archivo del período 1965-1975 contaron con recursos provenientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) y del Proyecto Ex Argentina subvencionado por el Goethe Institut. En 2015, Graciela Carnevale,  Marcelo Expósito, Jaime Vindel y André Mesquita (en la última etapa, coordinados por Mabel Tapia) elaboraron colectivamente el libro Desinventario, editado por Ocho Libros Editores, cofinanciado por la Red Conceptualismos del Sur y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Además del análisis de los autores y de colaboraciones de investigadores invitados, este libro cuenta también con la reproducción de una parte de los materiales que componen el archivo.

Presentación de las colecciones

El material seleccionado para ser puesto a disposición en “Archivos en uso” fue organizado en colecciones temáticas presentadas cronológicamente. Sin embargo, el visitante puede navegar a través de las diferentes colecciones a partir de las palabras-clave (descriptivas o conceptuales), los nombres propios o los lugares de producción. Debe notarse que el material presente en esta plataforma virtual es sólo una selección que consideramos representativa de los documentos conservados en el archivo sobre estas experiencias. En caso de desear consultar otros documentos o para solicitar autorización para la publicación de alguno de ellos, deberán contactarse directamente con Graciela Carnevale (carnevalegraciela@gmail.com).

“Ciclo de Arte Experimental y otras acciones artísticas en torno a 1968”

El grupo de documentos organizados en esta colección se enmarca en torno al año 1968. Sus protagonistas son un grupo de jóvenes artistas rosarinos que a mediados de los sesenta se volcaron a la experimentación artística y a la reflexión sobre sus fundamentos. Primero intentaron revolucionar el arte, luego revolucionar la sociedad. Cuestionaron el arte hegemónico y la censura, tomaron posición respecto a la política de su tiempo y redactaron manifiestos sobre su concepción del arte con títulos como: “A propósito de la cultura mermelada”, “De cómo se pretende dar oxígeno a una pintura que hace tiempo ha muerto” y “Siempre es tiempo de no ser cómplices”. Pasaron de la experimentación a la acción rebelde, de los museos a los espacios no convencionales como la calle, los sindicatos o las galerías comerciales[3] y, en algunos casos, de la contestación al abandono del arte o incluso a la acción armada.

El Grupo de Arte de Vanguardia de Rosario se fue gestando desde fines de 1965 –cuando se realizó una exposición colectiva en la Plaza 25 de Mayo de dicha ciudad– y a través de diferentes muestras colectivas entre las que se destacan “Rosario ’67” en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, “Estructuras Primarias II” curada por Jorge Glusberg en la Sociedad Hebraica Argentina, “Arte por el Aire” organizada por Hugo Parpagnoli en el Museo Provincial de Mar del Plata y “OPNI. Pequeño objeto no identificado” en Galería Quartier de Rosario.

A fines de 1967 y principio de 1968, este colectivo organizó el “Ciclo de Arte Experimental”, que se desarrolló de mayo a octubre de 1968 ofreciendo sucesivamente una exposición de uno de sus integrantes. Si bien las muestras eran personales, todas ellas se encontraban fuertemente atravesadas los debates del grupo: abordaban la relación entre el espectador y la obra, entre el arte y la vida, se cuestionaban el sentido del arte, la autoría de la obra, etc. A través de estas acciones artísticas, los jóvenes integrantes del grupo intentaban concebir nuevas maneras de pensarse como artistas, considerando la experimentación y la búsqueda de nuevos materiales como una necesidad frente a los acontecimientos que se estaban viviendo en el país y, en definitiva, repensaban el rol del arte en la sociedad.

Durante el transcurso del ciclo, en julio de 1968, llevaron a cabo el “asalto a la conferencia de Romero Brest”: un “acto relámpago” en el que los artistas irrumpieron en la sala de la Asociación Amigos del Arte en la que se desarrollaba una conferencia del Director del Instituto Di Tella sobre la vanguardia artística, apagaron las luces y leyeron un manifiesto. Al cumplir este objetivo, los manifestantes se retiraron inmediatamente, antes de que pudiera intervenir la policía. Si bien inicialmente el Ciclo de Arte Experimental contaba con el auspicio del Instituto Di Tella, tras dicha acción, el grupo determinó devolver el dinero que la institución les había concedido, en un gesto de repudio al financiamiento de los centros de poder y de consecuente compromiso con la realidad circundante.

En esa misma tónica, los artistas rosarinos también organizaron, junto con colegas de Buenos Aires, un boicot al Premio Braque, como repudio a las cláusulas de censura que figuraban en sus bases. Dicho premio era uno de los más prestigiosos y codiciados en ese momento, ya que consistía en un año de estudios en París. Como consecuencia de esta contestación y en miras de construir una propuesta alternativa, en agosto de ese año, el grupo organizó en Rosario el Primer Encuentro de Arte de Vanguardia para debatir los lineamientos de una nueva estética

De estos primeros cuestionamientos, pronto se pasó a elaborar una obra colectiva en donde se pondría en cuestión efectivamente el status quo, apuntando a intervenir esa realidad por vías novedosas y utilizando herramientas ajenas en ese entonces al campo del arte, para tener un efecto concreto en la misma: Tucumán Arde.

“Tucumán Arde”

Quizás momento de clímax de ese colectivo, el “Tucumán Arde” fue definido por Graciela Carnevale en diferentes ocasiones como un “salto al vacío”. Esta experiencia prolongó esa voluntad de construir colectivamente, rompiendo la barrera entre artistas y realidad social, e incluyendo otros actores sociales a través del trabajo conjunto de un grupo interdisciplinario. Tras el Primer Encuentro de Arte de Vanguardia organizado en Rosario en agosto de 1968, otro encuentro continuó el intercambio en Buenos Aires donde se sentaron las bases para una nueva estética, intentando articular la praxis artística con la política. Para ello, el grupo experimental rosarino, ensamblado con artistas de Buenos Aires e intelectuales de ambas ciudades (bajo el nombre de Grupo de Artistas de Vanguardia), forjaron una propuesta en relación a la CGT de los Argentinos, tomando uno de sus frentes de lucha como punto de partida de un proyecto de contrainformación.

Escindida de la CGT histórica desde marzo de 1968, la central obrera que nucleaba los sectores más combativos del sindicalismo, proponía un programa cultural progresista apoyándose en artistas, intelectuales y estudiantes[4]. En diálogo entre estos sectores, “Tucumán Arde” se estructuró como un proyecto de acción contrainformativa de la crítica situación en dicha provincia tras el cierre de un conjunto de ingenios azucareros, consecuencia del giro de la política económica de la dictadura militar del General Onganía. Como se apreciará en sus documentos, el grupo de artistas que se aventuró a organizar esta muestra repudiaba la tergiversación de la información por los medios de comunicación. Por ello, se proponían crear un “circuito sobreinformacional” para alertar a los ciudadanos sobre esa realidad que se encubría. Los artistas buscaban utilizar esos mismos medios para sus fines, por lo que enviaban gacetillas a la prensa para evocar el conflicto social en Tucumán. Uno de los blancos de la denuncia fue el denominado “Operativo Tucumán”, develando la insuficiencia del proyecto de una supuesta modernización de la provincia a través de magras industrias que pretendían emplear a la masa obrera vacante.

El proyecto “Tucumán Arde” consistía en distintas etapas, contemplando una campaña publicitaria que ponía el foco en Tucumán por medio de pintadas, afiches, obleas, volantes y avisos. Simultáneamente se desarrolló la fase de investigación, durante la cual tomaron registros in situ sobre la realidad social que se estaba viviendo. El grupo viajó a la provincia con la excusa de elaborar una muestra sobre la región y, durante los diez días de su estadía, realizaron entrevistas y reuniones con dirigentes sindicales y estudiantes con el fin de recoger información a través de distintos tipos de registros (encuestas, fílmaciones, fotografías, entrevistas grabadas). Con los mismos, se montó la exposición combinando diversos soportes y acciones: paredes con grandes murales fotográficos, cartelones manuscritos con datos estadísticos, bandas de tela con consignas, a la vez que se transmitían cintas grabadas, se proyectaban filmaciones y audiovisuales, se repartían informes mimeografiados y se recolectaban donaciones. Durante la muestra, también se realizaron entrevistas a dirigentes gremiales y estudiantiles presentes en el predio. Este acto pretendía ser “violento”, revulsivo, al denunciar las consecuencias devastadoras de esas medidas en la sociedad tucumana. En el comunicado elaborado para la muestra en Buenos Aires, el grupo participante lo planteó de la siguiente manera: “nosotros queremos restituir las palabras, las acciones dramáticas, las imágenes a los lugares donde pueda cumplir un papel revolucionario, donde sean útiles, donde se conviertan en armas para la lucha”.

La última fase del proyecto “Tucumán Arde” era la exposición de esos materiales en un espacio fuertemente simbólico –la CGT de los Argentinos– de diferentes ciudades del país. La exposición se inauguró en Rosario, en la casa en la que funcionaba la sede de la CGT regional Rosario (calle Córdoba 2061), y se mostró allí del 3 al 9 de noviembre de 1968. El montaje no se basó en criterios esteticistas, sino que se priorizó y fue motorizado por la urgencia de la denuncia, interviniendo la casa y contrastando los materiales con la arquitectura del inmueble. La intención fue afectar todos los sentidos de los espectadores, más allá de la vista (que combinaba los materiales visuales con otras iniciativas, como la de apagar las luces cada cierto tiempo para señalar la muerte por desnutrición de un niño en Tucumán). También se apeló al oído (con los registros sonoros y audiovisuales) e inclusive al gusto, ofreciendo café sin azúcar para graficar la crisis tucumana. Programada para extenderse durante 5 días en Buenos Aires, del 25 al 30 de noviembre, “Tucumán Arde” se desplegó ocupando la planta baja, los pisos 1, 2 y 9 de la CGT de los Argentinos (calle Paseo Colón 721). Al día siguiente de la inauguración de Buenos Aires, la CGT recibió amenazas policiales de una intervención de sus locales si continuaban con lo planeado, por lo que decidieron suspender la exposición, abortando el proyecto. Aunque originalmente se planeaba exponerla también en la sede de Santa Fe y en otras regionales de la central de los trabajadores, tras el cierre forzado de la muestra en Buenos Aires dicha itinerancia se suspendió.

“Encuentros de artistas latinoamericanos y FADAR”

Esta sección del archivo reúne documentos relativos a una serie de eventos y proyectos colectivos de principios de los años setenta, esencialmente de los encuentros de artistas desarrollados en Chile y Cuba en 1972 y 1973. Previamente, Graciela Carnevale junto con Juan Pablo Renzi y Lía Maisonnave, habían participado –a través del envío de obra– de una exposición contrainformativa en París. La misma fue organizada en 1972 por un colectivo de artistas que se titulaban Amérique latine non-officielle”, entre los cuales se encontraba el artista argentino Julio Le Parc. Por sugerencia de Le Parc (con quien Graciela Carnevale se conoció en 1967 en el Instituto Di Tella), la artista rosarina fue contactada por Casa de las Américas y luego invitada a una serie de actividades. Aunque no pudo asistir al Primer Encuentro desarrollado en Cuba en 1972 por carecer de pasaporte, se programó su participación para el segundo encuentro que se desarrollaría al año siguiente. Sin embargo, Carnevale pudo asistir al Encuentro de artistas del Cono Sur que se desarrolló en Santiago de Chile del 3 al 13 de mayo de 1972.

En este marco de intercambios entre artistas de distintas latitudes que asumían un compromiso con la situación política de sus países, en 1972 surge el FADAR: el Frente Antiimperialista de Artistas de Rosario. En miras a contribuir desde el arte a la denuncia  política, los artistas rosarinos organizaron una serie de actividades entre las que se desataca la exposición que se titularía “Contra la represión, la tortura y la pena de muerte, y por la libertad de los presos políticos” así como un proyecto de revista “Sobre”. Debido a la escalada represiva, y a pesar de haber reunido las colaboraciones, ambos proyectos quedaron inconclusos.

“Ezeiza”

La cuarta colección seleccionada para esta plataforma reúne una serie de documentos referidos a un proyecto de obra audiovisual elaborada por algunos de los ex integrantes del grupo de artistas de vanguardia rosarino: Graciela Carnevale, Juan Pablo Renzi y José María Lavarello. Bajo el nombre de “Equipo de Contrainformación”, dichos artistas se propusieron reconstruir uno de los acontecimientos más dramáticos de la vida política de la Argentina marcado por el regreso de Juan Domingo Perón del exilio. “Ezeiza. Veinte de junio de 1973” fue concebida en base a dos relatos: por un lado, uno ficcional que presenta la voz y experiencia de un obrero que concurre a Ezeiza a recibir a su líder y, por el otro, el registro de la manifestación que terminó en masacre, relacionándola con los principales acontecimientos de reivindicaciones obreras a lo largo de la Historia argentina. Estos dos relatos se diferencian también en el lenguaje visual utilizado. Mientras que el relato del obrero se presenta a través de dibujos a tinta que realizó Juan Pablo Renzi, el relato histórico se reconstruye con registros fotográficos en blanco y negro extraídos de diversas fuentes documentales.

El Equipo de Contrainformación se planteaba insertarse en el campo político a través de la producción artística y la confrontación de ideas en diferentes contextos. Sin embargo, el proyecto fracasó en sus fines, puesto que los diversos grupos políticos rechazaron este intento de construir un frente cultural. La dificultad de establecer un diálogo con diferentes actores, la radicalización de la situación política y la represión en aumento condujeron al irreversible abandono del proyecto.

Ofrecer esta selección de documentos digitalizados a un público amplio y al análisis de investigadores de todo el mundo apunta a reactivar la potencialidad disruptiva de los proyectos mencionados y a contribuir a continuar reflexionando sobre nuestro presente y sobre el rol del arte en la sociedad.

Moira Cristiá y Graciela Carnevale

[1] Si bien fueron parte del proyecto original, Osvaldo Boglione y Carlos Gatti se retiraron prontamente del grupo y no llegaron a exponer en el ciclo. Más tarde se alejarían también Lía Maisonnave y Tito Fernández Bonina, razón por la cual no participaron de “Tucumán Arde”.

[2] Colaboraron con estas tareas, en distintos momentos, Laura Pelusso, Ana Wandzik, Lorena Cardona y Valentina Militello.

[3] No se trata de galerías de arte, sino de espacios de circulación céntricos con locales comerciales.

[4] Se trató de una propuesta inédita en Argentina, en la que se destacó la particular participación de Rodolfo Walsh. Consultar, por ejemplo, Mariano Mestman, « Entre la Novela y el periódico obrero; entre Ongaro y Perón. Walsh y el semanario CGT (1968-1969) », Cuadernos LIRICO [En línea], 15 | 2016, Puesto en línea el 05 octubre 2016, consultado el 09 marzo 2017. URL : http://lirico.revues.org/3014.